domingo, 15 de octubre de 2023

 

Singladura núm. 6. Domingo 27 de Agosto 2023

 

Tras levantarnos a las 07.30 HRB nos hemos dado un largo baño de casi media hora. El calor por las noches hace que esos baños matutinos sean en lo primero que uno piensa. Al terminar esos baños teníamos 32ºC, con 64% de humedad relativa y 1007 hPa de presión atmosférica. La brisa era una suave ventolina y la mar estaba tranquila.



Hoy la singladura será de unas seis horas largas, así que hemos desayunado bien, con calma, antes de zarpar de esta bonita cala, de sonoro nombre.




A las 09.00 HRB hemos levado ancla, costeando antes de saltar al otro “dedo” del Peloponeso. Como suele suceder en muchas islas griegas y de la costa turca, sobre las rocas de una de las orillas de esta isla se encuentran los restos oxidados de un buque varado.


En ese mismo momento hemos avistado un pequeño delfín solitario por la aleta de babor, que sin duda estaría buscando al resto de su grupo. En esta travesía todavía no hemos visto delfines, ya veremos lo que nos deparan los siguientes días.

A las 11.30 HRB estábamos en So(36º 33´,4 N, 022º 48´,6 E), a 15 millas de nuestra primera recalada del día. Navegábamos al 290º, y una velocidad de 7,1 nudos. 



Media hora mas tarde, y a 12 millas de la costa, hemos cruzado una zona en la que estaban fondeados al menos once barcos mercantes, seguro que a la espera de recibir orden para dirigirse a algún puerto determinado. Suponemos que han descargado toda la mercancía que llevaban en un puerto cercano, y allí permanecerán hasta que desde tierra les señalen su próximo destino, en el que cargar nueva mercancía.

Justo antes de las dos, a las 13.55 HRB, hemos fondeado en la cala del Pescador, en el extremo oriental de Ormos Skoutari, en So(36º 29,3 N, 022º 32,2 E). Esta es una cala muy pequeñas con aguas muy azules, teniendo al fondo una playita y un par de casas con su embarcadero.



La comida de hoy ha consistido en la ensalada mixta veraniega, tan refrescante, seguida de pollo al horno acompañado de patatas fritas y pasta. Para beber cerveza y vino frío, y de postre uvas, con café y ron para terminar.

Poco a poco se ha ido nublando el día, y al Norte de Ormos Skoutari ha empezado una tormenta con aparato eléctrico. Estas tormentas suelen ir acompañadas de vientos racheados, y la cala en la que estábamos no es segura en esas condiciones. A las 16.15 HRB hemos levado ancla, arrumbando a Porto Káyio.




A las 17.50 HRB fondeábamos en So(36º 25,7 N, 022º 29,5 E), en esta cala llamada Porto Káyio. Esta cala fue refugio de piratas, ademas de un importante enclave veneciano para la defensa del canal de Kíthera. En la orilla existen unas pocas edificaciones con un par de tabernas. También existe, en el extremo Sur, un monumento a un héroe griego de la lucha contra los otomanos en el siglo XIX.

Al llevar nos hemos encontrado con un par de veleros allí fondeados. Uno de ellos tenía tripulantes de cinco países diferentes, según indicaban las diferentes banderas izadas en su obenque de babor. También estaba anclado un gran velero, precioso, de casco azul, con pabellón británico pero amplia tripulación española.



Para poder ir a alguno de los pequeños embarcaderos que hay en la orilla, teníamos que botar la zodiac. Lo primero ha sido soltar los cabos que la mantienen firme en cubierta y asi botarla con ayuda de su driza. Una vez en el agua la hemos llevado a popa, para colocar el fueraborda. A continuación, Jaime ha montado el motor eléctrico fueraborda, dejando el bote listo para embarcar rumbo a la orilla. Solo quedaba esperar una hora, más o menos.




A las 19.35 HRB hemos embarcado en la zodiac, llegando enseguida a la orilla. Allí, sorteando los numerosos cabos de los botes amarrados a los rudimentarios e inestables embarcaderos que hay, hemos avanzado lo mas posible hacia tierra, para amarrar en el poste de un embarcadero. Una vez en tierra nos hemos dirigido a una taberna en cuya terraza ya había gente cenando.




Por el camino hemos buscado un contenedor de basura para depositar la bolsa del barco, que habíamos traído. Sin embargo, al no encontrar contenedor alguno, el tabernero nos ha indicado que la dejásemos en una esquina de su edificio. La mesa que hemos escogido para cenar estaba cerca de un extremo de esa terraza en la misma orilla del agua, en un lugar un poco apartado y muy tranquilo.

La cena ha sido a base de gambones al grill con pasta y patatas fritas, terminando con panacota de postre. Tras una breve sobremesa, en la que el armador del barco británico se ha acercado a charlar un poco y despedirse, hemos regresado al Roc Blanc a las 22.00 HRB. 

El bote ha quedado esta noche en el agua, pues era muy tarde para izarlo en ese momento. Al poco de embarcar nos hemos retirado a los camarotes a descansar.




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