Singladura núm. 5. Sábado 26 de Agosto 2023
Al contrario que ayer, hoy hemos dormido mucho, levantándonos a las 08.00 HRB. Tras el desayuno,
hemos soltado amarras a las 08.45 HRB. A esa hora teníamos 31ºC de temperatura,
51% de humedad relativa y 1008 hPa de presión atmosférica. Dentro de la ría el
viento era de 8 nudos.
Hoy el plan era costear hacia el Sur, pasando primero por Monemvasía y por el temido Cabo
Maleas, célebre por la Odisea, después. Ya habíamos comprobado que las
previsiones meteo no son muy fiables, pero por si acaso, lo mejor era ir
avanzando en la derrota prevista.
Asi nos fuimos
aproximando a Monemvasía, no muy alejada de Ieraka. De esa población y su
entorno, salían – tal como me contaba Paco del Castillo, el gran maestro de
sumilleres – los famosos vinos dulces de Malvasía, mezcla de diversas uvas.
Esto fue asi hasta que los otomanos controlaron el Mediterraneo oriental. En Grecia hay actualmente cuatro D.O. Malvasía, que es un vino dulce.
Al llegar a las
10.30 HRB a la altura de esta península, nos hemos planteado qué hacer. Las dos alternativas eran fondear cerca
del puerto, al que llegar con la zodiac, y de allí ir andando unos dos o tres
kilómetros hasta la antigua población, o seguir navegando sin esa recalada.
Yo no estaba en
condiciones físicas para andar un tramo tan largo, y menos bajo los 33º C que
teníamos en ese momento. Con ese calor sofocante que teníamos, se decidió
continuar nuestro camino, prescindiendo de esa recalada.
En ese momento,
izamos ambas velas, mayor y génova, navegando a vela mientras el viento se
mantuvo en los 12 a 15 nudos. Desgraciadamente fueron solo tres cuartos de hora
los que ese viento aguantó, pero siempre se agradece ir movidos por la fuerza
de la naturaleza, dure lo que dure.
A las 12.45 HRB hemos fondeado en una cala mas al Sur, en So(36º 30´,3 N, 023º 08´,9 E), para
bañarnos y comer. Allí estaba anclado un precioso barco de diseño antiguo, con
pabellón británico.
En la orilla había una playa "salvaje", a la que no tenía camino de acceso por tierra. Allí había una amplia sombrilla, que protegía a varias personas.
Mientras nos
bañábamos, hemos estado observando tanto al yate como a las personas de la playa. Al poco
tiempo hemos visto como llegaba una gomona del barco, y hemos entendido perfectamente de que se trataba. Los pasajeros del yate
habían sido llevados en zodiac a esa playa, donde dada la hora estaban tomando
el lunch.
Una vez
finalizada su comida, todos fueron llevados de nuevo a bordo en la gomona.
Todos menos una mujer que fue nadando desde la orilla hasta el barco, junto con
dos niños pequeños. Uno de éstos terminó bastante cansado de tanto nadar, como
hacían saber sus quejas mientras avanzaban hacia la escalerilla del barco.
Nuestra comida
de hoy ha consistido en una ensalada mixta al estilo cretense y arroz con
frutos de mar, fruta de postre y café con ron para terminar.
Después de
descansar un rato, a las 16.45 HRB hemos levado ancla, arrumbando Ak Maleas, el
cabo donde Ulises encontró aquellos fuertes vientos que le desviaron de su
camino a Itaka, llevándolo a la ignota tierra de los “lotófagos”.
Tres cuartos de
hora después doblábamos el cabo, cambiando el rumbo a la isla Elafónisos. En el
camino se ven curiosas estructuras geológicas en la misma costa, formaciones semejantes
a restos de paredes desgastadas de algún volcán ya apagado.
A las 18.05 HRB
decidimos fondear en una cala al Sur de Elafónisos que no está marcada como
fondeadero, pero que tiene buena pinta. esta cala es Ormos Frongos, estando en So(36º 27´,8 N,
022º 59´,0 E), donde fondeamos cuarenta minutos mas tarde, a las 18.45 HRB.
Elafónisos tiene una larga playa con altas dunas, que proporcionan arena fina tanto a las orillas como al fondo de la cala. Con un día de tanto calor, el baño tras fondear era la mejor opción posible.












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