Singladura núm. 4. Viernes 25 de Agosto 2023
Anoche
decidimos cambiar nuestro destino de hoy. Aunque estaba previsto ir a Kithnos
para después pasar al continente arribando a Hermioni, y recalando después en diversos
puntos, como Nauplia, etc., dada la previsión meteo lo mas recomendable es saltar directamente a Ieraka. En efecto, se preveían vientos fuertes en el
canal al Peloponeso. Esta singladura de hoy es larga, por lo que teníamos que
levantarnos pronto, algo mas que de costumbre.
La
noche ha sido tranquila, y hemos descansado bien. Según lo acordado anoche, nos hemos
levantado a las 06.00 HRB listos para desayunar. Después de recoger todo, hemos
levado ancla a las 06.45 HRB. Quince minutos mas tarde dejábamos por estribor
la luz roja del puerto de Livadi. A esa hora teníamos viento fuerza 3, de
componente Norte.
El
rumbo directo a Ieraka era 240º, y a las 07.50 HRB navegábamos a una velocidad
de 6 nudos. Estábamos en So(37º 05´,4 N, 024º 27´,8 E).
Una
hora mas tarde, izábamos mayor y génova, quitando motor para aprovechar el
viento reinante. La velocidad del barco en ese momento era de 8,5 nudos.
La navegación
ha sido muy plácida, ya que el viento venía por la aleta, al igual que el
oleaje. La temperatura ambiente iba subiendo y a las 11.00 HRB teníamos 28ºC,
con 78% de humedad relativa y una presión atmosférica de 1011 hPa, algo mas
alta que cuarenta y ocho horas antes. El viento había caído, hasta los 8 nudos,
por lo que hemos tenido que meter motor.
Algo más de una hora después, a las 12.20 HRB, teníamos a babor por el través, y en el horizonte, la isla Falkonera. Media hora mas tarde
estábamos en So(36º 53´,4 N, 023º 47´,4 E). Avanzábamos a una velocidad de 7,1
nudos, lo cual era bastante satisfactorio.
Antes
de comer hemos tomado un buen aperitivo a base de queso, chorizo, aceitunas y
patatas chips, todo con cerveza y vermut. Después, en la comida hemos tomado un
risotto con frutos de mar, acompañado de vino. Para terminar fruta de postre,
seguido de café con ron.
Como
nos habíamos levantado pronto, después de la sobremesa hemos descansado un rato.
A
las 18.00 HRB entrábamos en la ría de Ieraka – nombre también
traducido del griego como Yeraka -. Este pequeño fiordo tiene acantilados a
ambos lados, y es una preciosidad.
Media
hora mas tarde atracábamos en el extremo exterior del muelle de su pequeño
puerto, exactamente en la posición So(36º 47´,1 N, 023º 06´,8 E). Éramos el
cuarto velero que estábamos en ese puertecillo, no cabiendo en él ningún otro barco
mas. En la ría sí había otros veleros fondeados, pero eran veleros cuyo calado
permitía anclar en esas posiciones.
Aunque
en ese muelle hay columna de luz y agua, el encargado de ese servicio solo va
por las mañanas, así que no teníamos ese servicio, que nos hubiera permitido enganchar el barco a la
red eléctrica y a la salida de agua para baldearlo, además de llenar los depósitos de agua. El navegante de un velero inglés vecino
de muelle, nos ha prestado muy amablemente su manguera, conectada a su torre
del muelle, para poder nosotros baldear el barco, endulzando toda la cubierta, capota, etc.
Para
cenar hemos decidido ir a una de las tabernas que hay en el “paseo marítimo”,
es decir, la carretera de acceso al puerto. Previamente hemos tenido que saltar
al muelle, superando la diferencia de casi un metro de altura entre nuestra
plataforma de popa y aquel. Esa es una diferencia importante, sobre todo a cierta
edad. Además, la plataforma estaba separada lógicamente de la pared del muelle,
con lo que la dificultad era algo mayor. Pero la alternativa que teníamos era
cenar yogur a bordo, lo cual era mucho menos atractivo.
Entre
las tabernas que hay a lo largo de ese trozo de carretera, junto a la orilla de
la ría, hemos escogido la primera que encontramos a nuestro paso, la Taverna Yeraka.
La cena ha sido muy griega, consistiendo en bolas de calabacín, queso feta
frito, mejillones y patatas fritas. Para beber, el vino frío de la casa. En esa
taberna no tenían postre alguno, así que hemos tenido que ir al Yeraka Coffee
Bar, dos tabernas mas hacia el interior de la ría, donde hemos tomado helados
variados.
De
regreso al barco, hemos visto que el amable inglés y su pareja estaban sentados en la terraza de la taberna, y Jaime les ha invitado a un
gin tonic a bordo. Un rato después de subir nosotros a bordo, han llegado ellos
dos, trayendo también una botella de regalo para Jaime. Ha sido una agradable
visita. Ella añoraba las comodidades de su apartamento londinense tras estar
navegando varios meses, y estaba maravillada de la amplitud del Roc Blanc. Y ello a
pesar de no haber visto ni la cámara ni el equipamiento de la cocina
(congelador, nevera, fregaplatos, microondas, horno, potabilizadora, etc.). Se notaba que los
dos estaban a gusto a bordo charlando con nosotros. Él nos advirtió de los cambios meteorológicos
previstos para los próximos días en el Peloponeso, sobre todo en los cabos Malea, Akritas, etc.
Tras esta agradable visita, nos hemos retirado todos a descansar pues era bastante tarde.






No hay comentarios:
Publicar un comentario