Singladura núm. 15. Martes 5 de Septiembre 2023
A
la 01.00 HRB hemos salido de guardia y nos hemos bajado a descansar tres
horas antes de la siguiente guardia. La noche empezaba a ser movida, ya que al bajar
al camarote teníamos marejada bien formada. El movimiento del barco en su avance ha hecho un poco incómodo el descanso.
De
nuevo, a las 04.00 HRB tomábamos el relevo de la guardia. La guardia saliente
había sido efectivamente bastante movida. A esa hora estábamos cerca del punto geográfico en
el que, con cielo despejado y por la noche, se ven simultáneamente los reflejos
de luz de tres ciudades importantes: Trápani, en Sicilia, Bizerta, en Túnez, y
Cagliari, en Cerdeña. Es un punto geográfico que dista unas 70 millas de cada
una de esas ciudades. Esta noche no podemos ver esa conjunción de luces porque
el cielo está completamente cubierto.
A
las 07.00 HRB hemos salido de guardia, aunque nos hemos quedado en la bañera, dando
alguna que otra cabezada. Con esa mar, es mas cómoda la bañera que la litera del camarote. A esa hora teníamos 29ºC, 56% de humedad, 1013 hPa de
presión atmosférica y cielo cubierto al 66%. El viento había subido a fuerza 4
y teníamos marejada a fuerte marejada. Nuestra velocidad era de 6,9 nudos, y el
rumbo 290º. Estaba claro que el temporal se estaba adelantando a la
previsión que ayer tarde vimos en Trápani.
En
ese momento ha amanecido y hemos izado la mayor y la génova, con rizos, aunque
manteniendo motor. El barco se movía como una coctelera navegando a un
descuartelar, pero ésta era la mejor forma de afrontar el oleaje.
A
las 10.00 HRB el viento había subido a fuerza 5, componente Norte, y teníamos
mar gruesa. Nuestra velocidad era de 8 nudos sobre fondo. En ese momento
estábamos en So(38º 36´,2 N, 010º 15´,7 E), a 47 millas de Capo Carbonara. Esto
significaba que teníamos unas seis horas por delante con fuerte temporal. Desde luego no era lo previsto ayer, ya que vamos a sufrir el temporal mucho mas tiempo del
estimado.
Tres
horas mas tarde, en So(38º 49´,9 N, 009º 54´,5 E), las olas superaban con creces los cuatro metros de altura. El oleaje saltaba de vez en cuando por encima del toldo, entrando el agua
en la bañera. Jaime, que llevaba ya mas de tres horas al timón, se mantenía firme
a pesar del frío generado por el viento sobre la ropa húmeda. Los demas permanecíamos en la bañera aguantando esos chaparrones, y sin apenas bajar a la cámara. La distancia a
Capo Carbonara se había reducido en 22 millas, estando a esa hora a 25 millas
de dicho cabo.
La
orografía en el SE de Cerdeña no nos proporcionaba protección alguna frente a estos
fuertes vientos, ni al gran oleaje. Por eso, ni siquiera a dos millas del
puerto bajaban mar y viento. Jaime continuaba sin relevo alguno al timón, con
un frío creciente. A las 15.30 HRB nos encontrábamos a 1 milla de la bocana de
la marina Villasimius, con un viento que arreciaba de nuevo.
Un
cuarto de hora mas tarde nos hemos abarloado al muelle de la estación de
servicio de esta marina, junto a su bocana, para hacer combustible. Una vez llenos los depósitos hemos ido a un pantalán del C.N. Villasimius cerca de dicha bocana, donde hemos
amarrado. Incluso en el amarre teníamos vientos intensos.
Este
es el puerto del que zarpamos en 2018 (véase el blog: http:// juliov-Sardegna2018.blogspot.com.es/ )
con el anterior Roc Blanc II, una vez reparado tras el naufragio que habíamos sufrido el año
anterior en Punta Molenti (http://
juliov-Tirreno2017.blogspot.com.es/ ).
Dadas
las malas condiciones de mar de todo el día, hoy no habíamos comido. Por ello, una
vez amarrado el barco, a las 18.00 h hemos ido a tomar unas “pinsas” y cerveza.
La pinsa es una especie de pizza al estilo sardo. Primero nos hemos sentado en
la terraza de la Sección de Villasimius de la Lega Navale Italiana para ver que
podíamos comer, pero allí solo sirven copas. Nos han enviado al snack-bar de la
marina, en donde hemos podido tomar esas pinsas, eso sí, con una música de fondo bastante estridente.
Tras
unas duchas reparadoras, hemos estado descansando a bordo. Como era lógico, no
hemos tenido muchas ganas de cenar, salvo algún yogur y algo de sandía. Después
nos hemos retirado muy pronto a descansar, pues el día ha sido agotador.

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