miércoles, 18 de octubre de 2023

 

Singladura núm. 10. Jueves 31 de Agosto 2023

 

 

Eran las 07.00 HRB cuando nos hemos levantado. Un poco mas tarde hemos desayunado. Jaime II, su mujer Montserrat y yo nos hemos preparado para ir a Olympia en el tren. Jaime se ha quedado a bordo, pues ya conoce esas antiguas ruinas griegas.

La explanada estaba llena de autobuses y taxis, esperando a los grupos de turistas que habían arribado esta madrugada en dos grandes cruceros. Teníamos claro que nos íbamos a encontrar a esos cientos de cruceristas en el sitio arqueológico, que seguro estará a rebosar.



Una hora y media después, a las 8.30 h, llegábamos al kiosko de la compañía del tren para comprar los tickets. En ese momento ya teníamos delante a unas quince personas, y poco a poco han ido llegando muchas mas. Cuando ha llegado el tren, que tiene dos únicos vagones, el kiosko seguía cerrado. Desde el tren una voz ha dicho que los billetes se cogen en el mismo tren, así que todos los que estábamos haciendo cola hemos ido a los vagones a buscar sitio. Efectivamente, los billetes se adquieren durante el trayecto que dura casi una hora, haciendo un par de paradas. 

La estación de tren en Olympia es un edificio muy sencillo, situado en un extremo de la población, por la que hay que pasar andando hasta el recinto arqueológico.



En la entrada al recinto hemos cogido nuestros tickets sin hacer cola alguna. Los cruceristas, que han llegado en los autobuses seguro que ya llevaban sus tickets desde el barco, y en el tren, que no es grande, no hemos venido muchas personas, a pesar de que estaba bastante completo.

La verdad es que para ser dos cruceros, uno de ellos muy grande, los que han atracado esta mañana, han venido relativamente pocas personas a Olympia. Esperábamos riadas de personas visitando estos restos, y no ha sido así. Quizás estos cruceros no van muy completos dada la fecha del verano en la que estamos.



Como yo iba haciendo fotos a mi aire, parándome en los distintos sitios, Jaime II y Montserrat han ido a su ritmo, y por su lado, en esta visita. Este sitio arqueológico es ya muy conocido y por tanto apenas voy a exponer mas de un par de fotos.



En general, los grupos de cruceristas se mueven con bastante rapidez, mucho mas que los restantes turistas, que vamos a nuestro aire. Ellos han de regresar a la hora establecida a los autobuses, y luego éstos llegar a pie de escalerilla del barco. Siempre que hemos visitado un sitio arqueológico – en Éfeso, Knosos, Pérgamo, etc. – esos grupos recorren los recintos en bastante menos tiempo que nosotros, que no tenemos esas prisas organizativas.


De hecho, al avanzar la mañana, ha llegado un momento en el que esos grupos de cruceristas habían desaparecido.



Después de una hora y media larga pateándome el recinto, llamé a Jaime II y ellos también acababan de terminar la visita. Salimos juntos camino de la estación y en una terraza estuvimos tomando un refresco. Yo aproveché para enviar desde la oficina de Correos/Post unas tarjetas postales a mis pequeños.

En el tren de vuelta tuvimos que coger nuevos billetes, pues no existe el “ida y vuelta”. El tiempo que hay entre la llegada en tren a Olympia y la hora de salida hacia Katakolón es mas que suficiente para ver todo el sitio arqueológico, y comprar en las tiendas de Olympia, o tomarse algo en alguna de las agradables terrazas que allí hay. El tren es muy cómodo, y al tener aire acondicionado ambos trayectos resultan muy agradables.


Al llegar al puerto, hemos visto que los dos cruceros continuaban atracados en el terminal. Nosotros, al no haber comido todavía, hemos ido a la misma taberna de anoche a tomar unas hamburguesas con cerveza. Jaime había preparado, durante la mañana, el barco para poder zarpar enseguida, y así cuando nos hemos embarcado de nuevo, hemos iniciado inmediatamente la maniobra para soltar amarras. En ese momento eran las 14.45 HRB.

La temperatura ambiente era de 31ºC, la humedad del 57%, la presión atmosférica de 1014 hPa, mucho mas elevada que veinticuatro horas antes. Fuera de la bocana, que atravesamos cinco minutos mas tarde, el viento era de 8 nudos, del SW, con marejada de fondo. La previsión no era buena, ya que indicaba que tendríamos una mar y viento incómodos para nuestro rumbo durante al menos unas 60 millas, es decir, cerca de diez horas, sino mas. Pero no tenía sentido seguir esperando en ese puerto mas tiempo sabiendo que venían temporales desde el Mediterráneo occidental.


Hoy hemos iniciado, por tanto, el primer gran salto de esta travesía, yendo de Katakolon, en el Peloponeso, a Ragusa, en la costa Sur de Sicilia. Este salto supone unas 330 millas, lo que significa que navegaremos un par de noches antes de arribar a puerto.



Por ello, se ha conectado el AIS y el radar, que han estado desconectados mientras costeábamos. También hemos establecido las dos guardias: la guardia de babor la forman Jaime y Montserrat, y la de estribor Jaime II y yo mismo. Cada guardia será de 3 horas, empezando la primera a las 22.00 HRB y finalizando a la 01.00 HRB de la madrugada siguiente. En ese momento se iniciará la segunda guardia, que terminará a las 04.00 HRB, para ser relevada entonces por la nueva entrante.


Mientras navegábamos frente a la isla de Zakinthos, un pequeño crucero nos ha cruzado rumbo a Katakolón.

Efectivamente, el rumbo directo a Portopalo, en la punta SE de Sicilia, era el 260º, pero el viento, que había subido hasta los 15 nudos, nos ha obligado navegar de ceñida, haciendo continuos bordos, Así hemos navegado hasta dejar esa isla por popa. Durante ese tiempo hemos cenado, hoy en plan sencillo, a base de pan con tomate y sobrasada mallorquina, y tomando plátanos de postre.

En cubierta han quedado, a las 22.00 HRB, Jaime y Montserrat, mientras que los de la guardia de estribor nos hemos retirado a descansar, para poder subir descansados a nuestra hora.

A las 24.00 HRB nuestra posición era (37º 25´,7 N, 020º 21´,0 E).








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